COMUNICADO DE LA PARROQUIA SAN PEDRO APOSTOL EL NARANJO FRONTERA

“Dios no hizo la muerte, ni goza destruyendo a los vivientes” (Sb 1,13) “La verdad es la fuerza de la paz” Juan Pablo II ¡Auxilio…¡ Gritan las más de cuatrocientas personas, entre ellas más de ciento treinta niños. A toda la población del Naranjo, a todas las comunidades, a todas las parroquias y a todos aquellos que quieran oír la voz de la periferia: Les compartimos y comunicamos nuestra profunda preocupación por las más de 400 personas entre las que hay 119 niños, 13 bebés, 82 jóvenes y 31 adultos mayores, que fueron desalojadas forzosamente de la Comunidad Laguna Larga el pasado 2 de Junio. Siguen varadas en la línea fronteriza entre Guatemala y México. Lamentamos que más de 1000 efectivos de la policía fueran desplazados al lugar en un operativo desproporcionado que contó con la ayuda incluso de helicópteros y que de nuevo la justicia sea fuerte y estricta solamente ante el débil. Destinar tantos recursos y efectivos a un fin que vulnera los derechos humanos nos parece algo propio de otros tiempos. Los habitantes de Laguna Larga asentados en la zona de usos múltiples donde puede haber actividad humana, no estaban recién llegados al lugar, había gente que ya vivía en la zona por más de 10 a 17 años dedicándose al cultivo de la pepitoria, el maíz o el frijol; dicha comunidad fue en su momento reconocida por parte del gobierno de Guatemala. Nos gustaría pensar que el cambio de estrategia en las autoridades no esté basado en intereses particulares o en otro tipo de inversiones que tuvieran que ver con la extracción del petróleo, el monocultivo de la palma aceitera o la extracción del manto acuífero. Si así fuera nos parecería algo inhumano y perverso. Es pues difícil para nosotros comprender que este tipo de prácticas tengan que ver algo con la auténtica ecología unida al desarrollo integral, donde no se entiende la naturaleza sin lo humano, ni la persona sin la naturaleza, siendo imposible la verdadera “ecología” sin justicia (Laudato Si 159). Ante el eminente desalojo las familias decidieron moverse antes para proteger la vida y la integridad y evitar un enfrentamiento que sin duda hubiese traído consecuencias fatales y hubiese aumentado la tragedia. “Nos vimos obligados a salir para que nuestros hijos no sufrieran al ver el desalojo “. Así, se resguardaron en la línea fronteriza con México, abandonando su comunidad después de más de 17 años de asentamiento y conformación de un poblado reconocido por el propio gobierno de Guatemala. El precario campamento fue levantado por las propias familias desplazadas con lo que tenían a mano y, de acuerdo con lo que pudimos observar, estas familias viven prácticamente a la intemperie y protegidos únicamente por bolsas de nylon, una parte de las viviendas fueron quemadas y otra parte destruidas. La ayuda inmediata la han recibido por parte de vecinos y organizaciones mexicanas desde el momento de la llegada de las personas; sin embargo una ayuda por parte del Gobierno de Guatemala fue llevada el día sábado 10 de junio justo una semana después del desalojo. Hasta el momento se reporta una situación eminente de crisis médico-humanitaria, porque la niñez principalmente podría presentar enfermedades gastrointestinales , cutáneas y respiratorias. Hay trece mujeres embarazadas de las cuales dos debieron ser sacadas de emergencia hacia el hospital más cercano en México, una de ellas abortó, debido la situación vivida y esfuerzo físico al trasladar sus pocas pertenencias. “Tal como se señala en un informe del Secretario General a la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer, sería conveniente evitar los reasentamientos y los desalojos porque aumentan en particular la vulnerabilidad de la mujer y el niño y porque la mujer lleva sobre sí la responsabilidad en las comunidades traumatizadas y desorganizadas” (Folleto 25 desalojos forzosos y los derechos humanos) Ciento treinta y dos niños ven vedado el derecho a la educación al no poder continuar con sus estudios. De acuerdo a declaración de los derechos de la niñez,” esta tiene derecho a recibir educación, que será gratuita y obligatoria por lo menos en las etapas elementales. Se le dará una educación que favorezca su cultura general y le permita, en condiciones de igualdad de oportunidades, desarrollar sus aptitudes y su juicio individual, su sentido de responsabilidad moral y social, y llegar a ser un miembro útil de la sociedad. Orientados hacia los fines perseguidos por la educación; la sociedad y las autoridades públicas se esforzarán por promover el goce de este derecho.” Daño psicológico, el trauma de la secuelas del conflicto armado revivió, al momento de salir a buscar refugio para salvaguardarse. Hicieron mención que recordaron lo que pasó durante el conflicto armado. Esto removió el trauma de tener que salir huyendo dejando sus pertenencias por salvar su vida, la incertidumbre de un futuro, sentimientos de frustración, duelo, un duelo al perder su espacio, su medio de vida. Tristeza “lo que me da tristeza y me duele es ver a los chamacos, en medio de esta situación… eso si me duele” (padre de familia). Ante esta situación como Parroquia San Pedro Apóstol, manifestamos nuestro dolor y solidaridad con estas familias que les fueron violados sus derechos, tomando en cuenta que diversos organismos de derechos humanos de las Naciones Unidas han declarado que los desalojos forzosos son “una violación grave de los derechos humanos”. Además como cristianos reconocemos en todas estas personas el rosto sufrido de Cristo – “Les aseguro que lo que hayan hecho a uno solo de estos, mis hermanos menores, me lo hicieron a mi” (Jn 25,40) Duele leer la noticia que indica como éxito la recuperación del área, pero no dice nada de la situación en la que quedaron las familias y nos sentimos perplejos ante esta doble vara de medir los conflictos relacionados con la posesión de la tierra cuando las leyes de la Republica nacieron precisamente para defender a los que no podían defenderse. Hablamos de vulneración de los derechos básicos de la persona y de despojo de bienes a campesinos con nombres y apellidos, familias que cultivaban la tierra del país para su sustento y nos preguntamos: ¿Quién ha invadido a quién? Bajo el amparo de una orden judicial se han destruido más de un centenar de casas, ¿es lo “ecológico” la auténtica preocupación o hay otras preocupaciones? Así mismo enfatizamos nuestra preocupación por la orden de desalojos de otras comunidades asentadas en Laguna del Tigre. Ante esta situación pedimos A los medios de comunicación ¡Qué compartan, multipliquen y transmitan la noticia teniendo en cuenta las informaciones de los damnificados! Algo más duro que la indiferencia es la tergiversación de los hechos, la mentira. Pedimos que no se criminalice a las víctimas del suceso. A las autoridades del gobierno de Guatemala El respeto, la protección y el cumplimiento de todos los derechos humanos y libertades fundamentales de las familias de Laguna Larga y la restitución inmediata de los mismos. Establecer las medidas y protocolos necesarios, para que no se realice ningún desalojo forzado a comunidades y que establezcan mesas de diálogo previas y necesarias para llegar a acuerdos que permitan a las comunidades hacer efectivos sus derechos. ¡¡¡No más desalojos…¡¡¡ Así como el cumplimiento de las propuestas hechas durante la reunión del día 10 de junio con el Comisionado Presidencial para el diálogo y el Secretario Ejecutivo de la Secretaria de Asuntos Agrarios SAAA los organismos internacionales. – Velar por el cumplimiento de convenciones y tratados internacionales en materia de derechos humanos. – Velar por el cumplimiento de los acuerdos derivados de las reuniones de negociación entre las partes. – Denunciar si persiste la violación a los derechos humanos por medio de los desalojos. Hacemos un agradecimiento a la población, organizaciones de la sociedad civil y autoridades Mexicanas por su solidaridad hacia la comunidad de Laguna Larga.

Atentamente, Consejo Pastoral de la Parroquia San Pedro Apóstol, El Naranjo 13 de Junio de 2017